El expresidente Enrique Peña Nieto volvió a ser centro de atención, esta vez no por sus análisis políticos en el Caribe, sino por la creciente controversia que rodea a la financiera Flising, arrendadora con sede en Metepec, Estado de México, que enfrenta un default de 200 millones de pesos y está bajo la lupa por presunto fraude y manejo irregular de activos.
La situación ha generado incomodidad en los círculos cercanos al exmandatario durante su estadía en República Dominicana, donde suele reunirse con aliados y mantenerse al tanto del panorama político mexicano.
Una trama con raíces en el peñismo
Flising está directamente vinculada a David López, exvocero presidencial de Peña Nieto, y operada por su yerno, Víctor Villagómez, quien habría utilizado la empresa como plataforma para maniobras financieras cuestionables. La firma habría nacido al amparo de redes políticas del priismo mexiquense, particularmente del llamado Grupo Atlacomulco, y se vio favorecida durante el auge del peñismo.
Villagómez, que ya enfrenta denuncias en Estados Unidos por impagos, está en el centro de una presunta red de fraude financiero y uso indebido de recursos, incluyendo la adquisición constante de vehículos de lujo, presuntamente con dinero de inversionistas.
Quejas, denuncias y vehículos fantasmas
La tensión escaló recientemente cuando accionistas de Flising acudieron a sus oficinas en Metepec para exigir utilidades que nunca recibieron. Según reportes de LPO, Villagómez habría llevado a cabo reestructuras de crédito sin transparencia, incluyendo pagos en efectivo sin comprobantes fiscales y sin mostrar estados de cuenta.
Uno de los mecanismos más graves señalados por los denunciantes consiste en cancelar ventas de vehículos previamente arrendados, quedarse con los adelantos de los clientes y anular las facturas, dejando a los arrendatarios sin protección legal. Estos casos ya se tramitan en el Juzgado Civil Sexto del Estado de México.
¿Espionaje desde la aplicación de Flising?
Las acusaciones van más allá del fraude financiero. Se menciona que la empresa habría manipulado el software de rastreo vehicular, en particular en unidades de Mercedes Benz, para inmovilizarlas de forma remota. Incluso se habla de un presunto uso de esta tecnología para fines de espionaje, aunque estos señalamientos aún carecen de pruebas concluyentes.
