Revelación sobre la alianza de Maduro con la guerrilla colombiana para enfrentar amenazas de EE. UU.

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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha recurrido a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia para consolidar un «colchón de seguridad» en la frontera colombo-venezolana, con el fin de protegerse de posibles ataques o intentos de desestabilización por parte del gobierno de Estados Unidos, encabezado por el recién investido presidente Donald Trump. Esta estrategia ha elevado las tensiones diplomáticas entre Venezuela y Colombia, colocando la relación entre Maduro y el presidente colombiano Gustavo Petro en un punto crítico.

Fuentes cercanas a los servicios de inteligencia colombianos indican que la reciente ofensiva del ELN en la región de Catatumbo, en el noreste de Colombia, tiene una motivación más allá del control de rutas del narcotráfico. Aunque inicialmente se pensó que los enfrentamientos eran resultado de disputas entre el ELN y las disidencias de las FARC por el dominio de actividades ilegales, ahora se considera que esta violencia tiene un trasfondo geopolítico, vinculado a la preparación de Maduro ante un posible ataque de fuerzas extranjeras.

La ofensiva, que ha dejado más de 80 muertos y miles de desplazados, especialmente civiles, coincide con un clima de creciente hostilidad internacional hacia Venezuela. En este contexto, el ELN parece actuar como un aliado estratégico para Maduro, ofreciendo apoyo militar y una cobertura en la zona fronteriza, que ha sido tradicionalmente un punto de ingreso de mercenarios y fuerzas especiales desde Estados Unidos.

La implicación del ELN en este conflicto es vista como una maniobra de Maduro para «blindar» su territorio y demostrar su capacidad de defensa ante las amenazas externas. De acuerdo con analistas, el fortalecimiento del ELN en esta región podría estar vinculado con el suministro de armamento proveniente de Venezuela, lo que indicaría una relación más estrecha entre el grupo guerrillero y el régimen chavista.

Desde el lado colombiano, el presidente Gustavo Petro ha mostrado preocupación por el involucramiento de Maduro en el conflicto de Catatumbo. Aunque ha denunciado las violaciones de derechos humanos y la violencia en la región, Petro se ha mostrado reticente a tomar medidas drásticas contra Venezuela. Esto ha generado críticas internas, pues algunos sectores consideran que la postura ambigua de Petro podría estar permitiendo la consolidación de esta alianza con el ELN.

Por su parte, Maduro ha intensificado la movilización de las Fuerzas Armadas venezolanas en la frontera, en lo que denomina los «Ejercicios Escudo Bolivariano», con el objetivo de garantizar el control territorial y la seguridad. Mientras tanto, las autoridades colombianas continúan con la investigación de las conexiones entre el ELN y el gobierno venezolano, aunque las pruebas concretas aún no han sido presentadas de manera oficial.

La situación en Catatumbo se está convirtiendo en un campo de juego en el que no solo se enfrentan actores locales, sino también intereses internacionales que involucran a Estados Unidos y las potencias regionales. La creciente militarización de la zona y las acusaciones de apoyo mutuo entre el régimen chavista y el ELN auguran un futuro incierto para la estabilidad de la región.

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