Con una inversión estimada de mil 970.5 millones de pesos, el Ecoparque Tlalli-Malinche se perfila como una de las obras más caras en la historia reciente del estado de Puebla. Promovido por el gobierno de Alejandro Armenta, este proyecto forma parte de una serie de tres ecoparques, que también se desarrollarán en las faldas del Citlaltépetl y del Iztaccíhuatl, y se ubicará dentro del Área Natural Protegida de La Malinche. A su costo se suman 69.8 millones de pesos adicionales destinados a un camino de acceso de 9.7 kilómetros desde La Resurrección.
Aunque su monto es considerable, esta obra aún queda por debajo de otros megaproyectos financiados por gobiernos anteriores. La construcción más costosa fue el Museo Internacional del Barroco (MIB), impulsado por Rafael Moreno Valle a través de una Asociación Público-Privada (APP), cuyo costo total asciende a casi 6 mil millones de pesos. Le sigue la planta automotriz de Audi en San José Chiapa, también bajo APP, que suma más de 5 mil millones entre pagos realizados y pendientes.
En tercer lugar está la construcción del campus del Instituto Politécnico Nacional (IPN) al sur de la capital, ejecutado en la actual administración de Sergio Salomón Céspedes, con una inversión total de 2 mil 893 millones de pesos. El Ecoparque Tlalli-Malinche ocupará entonces el cuarto puesto entre las obras más costosas del estado.
El listado de megaproyectos estatales se completa con obras como los sistemas múltiples de agua en Huetlalpan y Xiutetelco, el Tren Turístico Puebla-Cholula, la nueva sede del Congreso local y las cuatro líneas del sistema RUTA, construidas con inversión mixta. También destaca la reciente Ciudad Universitaria 2 de la BUAP, financiada en parte por el gobierno estatal y que en total costó mil 600 millones de pesos.
La apuesta por el Ecoparque Tlalli-Malinche representa una inversión ambiciosa en infraestructura ambiental y turística, y se suma a la lista de obras emblemáticas que han marcado el rumbo de la inversión pública en Puebla durante más de una década.
