La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) cumple más de 20 días de paro estudiantil, en una protesta que comenzó en la Facultad de Medicina y se ha extendido por toda la institución. Lo que inició como una inconformidad por la asignación de plazas para prácticas clínicas, derivó en una movilización que denuncia acoso, falta de transparencia y deficiencias en la infraestructura académica.
Acusaciones políticas y el papel de Antorcha Campesina
El conflicto escaló cuando el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, aseguró que la organización Antorcha Campesina está detrás de la protesta. Los estudiantes han rechazado la acusación, afirmando que su movimiento es independiente y legítimo. Sin embargo, reconocieron que dentro del paro participan alumnos simpatizantes de Morena, PRI y PAN, aunque sin una dirección partidista.
El mensaje de Sheinbaum y la postura de la rectoría
La presidenta Claudia Sheinbaum fue cuestionada sobre la situación en su conferencia matutina y reiteró la autonomía de la BUAP. El gobierno estatal o federal participan si las partes lo solicitan. Lo más importante es el diálogo y atender las demandas justas de los estudiantes”, declaró.
Por su parte, la rectora Lilia Cedillo ha insistido en que el diálogo es el camino para resolver la crisis. Sin embargo, advirtió que el paro afecta procesos como la convocatoria del examen de admisión para 40 mil aspirantes, lo que ha generado mayor incertidumbre en la comunidad universitaria.
Denuncias de amenazas y la intervención de la CDH
Académicos y trabajadores de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas han denunciado amenazas y ataques contra estudiantes en paro, incluyendo el uso de bombas molotov en Ciudad Universitaria. En respuesta, solicitaron la mediación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CDH) para garantizar la seguridad y abrir un espacio de diálogo efectivo.
Un conflicto que recuerda al paro de 2020
La BUAP ya ha enfrentado movilizaciones estudiantiles en el pasado. En 2020, un paro estalló tras el asesinato de tres estudiantes de Medicina y un conductor de Uber en Huejotzingo. La protesta, que exigía mayor seguridad y mejores condiciones académicas, solo se detuvo con la llegada de la pandemia.
¿Hacia dónde va la crisis?
Con posturas enfrentadas, acusaciones políticas y llamados al diálogo, el futuro de la BUAP sigue en juego. Mientras algunos piden regresar a clases, otros insisten en que la lucha no puede cesar sin respuestas claras de las autoridades. ¿Será posible una solución negociada, o la crisis se prolongará aún más?
