En una decisión de alto valor simbólico y resonancia global, Reino Unido, Canadá, Australia y Portugal anunciaron este jueves el reconocimiento oficial del Estado palestino, una medida que los convierte en los primeros países del G-7 en dar este paso y que fue recibida con júbilo en la Franja de Gaza, pero con rechazo frontal del gobierno israelí.
El primer ministro británico, Keir Starmer, afirmó que su país se une a más de 150 naciones que respaldan la causa palestina, subrayando que “el implacable bombardeo en Gaza, el hambre y la devastación son intolerables”. De manera coordinada, sus homólogos de Canadá, Australia y Portugal emitieron mensajes similares, defendiendo las “aspiraciones legítimas” del pueblo palestino a un Estado propio.
La reacción en Israel fue inmediata. El primer ministro Benjamin Netanyahu acusó a los gobiernos occidentales de “premiar al terrorismo” tras los ataques del 7 de octubre y advirtió que no permitirá la creación de un Estado palestino “al oeste del río Jordán”. En la misma línea, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, pidió imponer de manera inmediata la soberanía israelí en Cisjordania.
Estados Unidos, por su parte, calificó la decisión como un gesto “teatral”, reiterando que sus prioridades siguen siendo la liberación de rehenes y la seguridad de Israel.
En contraste, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, celebró el anuncio como un paso necesario hacia una paz duradera. En Gaza, miles de personas lo recibieron como una “victoria moral”, en medio de una ofensiva militar que, según el Ministerio de Salud local, ha dejado más de 65 mil muertos y 166 mil heridos desde octubre de 2023, la mayoría mujeres y niños.
La escalada diplomática coincide con nuevos bombardeos israelíes sobre instalaciones médicas en la franja, mientras el papa León XIV advirtió que no habrá futuro para el enclave “basado en la violencia y la venganza”.
