En respuesta al asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó el Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, una estrategia integral para atender las causas de la violencia y fortalecer la presencia del Estado en la entidad.
El programa contempla la creación de una fiscalía especializada en delitos de alto impacto, mesas de seguridad quincenales, un sistema de alerta para alcaldes y una oficina de la Presidencia en distintos municipios. También incluye mejoras laborales para jornaleros, inversión en infraestructura rural y nuevos Polos de Bienestar.
En el ámbito social, se prevén programas culturales, becas universitarias y apoyo a víctimas. Sheinbaum descartó endurecer la estrategia de seguridad y criticó el enfoque “de guerra” de los gobiernos de Calderón y Peña Nieto.
“La paz no se impone con la fuerza; se construye con justicia, desarrollo y respeto a la vida”, afirmó la mandataria.
El crimen de Manzo, ocurrido el fin de semana, se suma al del líder limonero Bernardo Bravo, asesinatos que han reavivado el debate sobre la eficacia de la política de seguridad federal en Michoacán.
