El Punto De Vista Genera El Centro

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Nada de fijeza, siempre un proceso. Pertenecemos a los dispositivos y actuamos en ellos. La novedad de un dispositivo en relación a los anteriores es lo que denominamos como su actualidad, nuestra actualidad. Lo nuevo es lo actual. Lo actual no es lo que somos, sino más bien eso en lo que devenimos, en lo que estamos a punto de devenir, es decir, lo Otro, nuestro devenir-otro. Pensar sobre lo que está cambiando, ese es el gran desafío. El tiempo antiguo es cualitativo, sucesivo, estacional, inseparable de los sucesos que lo llenan. Pero el tiempo fuera de quicio es el que ha roto con ese orden, no solamente en lo cosmológico sino también en lo político. Estamos habitando el desbordamiento y no hay manera de fijar los límites, por tanto, no se puede ya pensar a la manera antigua, donde era posible detener el movimiento y abordar las cosas en su estabilidad.

Hay una energía libidinal que no tiene un objeto preciso, una corriente despersonalizada e insaciable que habita bajo nuestros intereses conscientes. Y esa fuerza es la que sostiene la sociedad de consumo. No importa tanto tener algo como estar en esa vorágine del consumir. Hay una energía libidinal que nos empuja a engancharnos a “fenómenos”, como el fascismo o las finanzas, al margen de que finalmente puedan volverse en contra de nosotros mismos; las masas no fueron engañadas, las masas desearon el fascismo, y eso es justamente lo que hay que explicar (Deleuze: Dos regímenes de locos). Para romper esquemas (categorías, conceptos, sistemas) hay que conocerlos muy bien, para poder así localizar sus puntos ciegos, sus líneas de fuga, sus zonas indecidibles de fractura y discontinuidad. Larga labor crítica, que impulsa nuevas formas de pensar; sólo desde estas condiciones de posibilidad, de esa elaboración preparatoria, de esa experimentación arriesgada y prolija.

El mérito de muchos filósofos es tramar pensamientos bizcos (diría Bourdieu de Heidegger), mientras en apariencia pensamos que están problematizando un objeto o tema bien determinado, en realidad están pensando en otro objeto o tema, de modo radical, o ni siquiera tienen un «objeto» o «tema» que pensar. Puede ser cierto Hegel, en Nietzsche, en Heidegger y en las filosofías de las diferencias. No son maestros de la sospecha, sino del despiste. Cada filósofo crea su propio plano, que va variando y reconfigurando a lo largo del tiempo. Cada disciplina crea sus propios métodos de construcción y validación de enunciados teóricos. Tenemos, afortunadamente, maestros de todo tipo y condición, es una evidencia latente. Cuantos más libros aparecen, más están por venir. Más Filosofía!

Las generalidades de los ciclos en la naturaleza son la máscara de una singularidad que asoma a través de sus interferencias; y bajo las generalidades del hábito en la vida moral, volvemos a encontrar aprendizajes singulares. El terreno de las leyes debe ser comprendido, pero siempre a partir de una Naturaleza y un Espíritu superiores a sus propias leyes, y que comienzan por entretejer sus repeticiones en las profundidades de la tierra y del corazón, allí donde las leyes aún no existen (Deleuze: Diferencia y repetición).