El presidente Donald Trump anunció la incautación de un buque petrolero frente a las costas de Venezuela, en una operación que intensifica la confrontación con el gobierno de Nicolás Maduro. El barco —identificado como Skipper— transportaba cerca de 2 millones de barriles de crudo pesado, según documentos de Pdvsa, y formaba parte de una presunta red de comercio sancionado que involucra a Cubametales e intermediarios asiáticos. La acción fue ejecutada por la Guardia Costera con apoyo de la Marina estadounidense, desplegando helicópteros desde el portaviones Gerald Ford, en una demostración de fuerza que Washington justifica bajo la lucha contra el narcoterrorismo y el bloqueo de petroleros fantasmas que operan con nombres alterados y banderas falsas, como la de Guyana, utilizada por el buque.
Medios como Bloomberg señalaron que la incautación forma parte de una estrategia para frenar el flujo de recursos hacia estructuras acusadas de apoyar a organizaciones terroristas, aunque la administración Trump no ha presentado pruebas públicas que sustenten estos vínculos. La operación ocurre en un clima de escalada militar en el Caribe, donde Estados Unidos ha realizado ataques letales contra embarcaciones que presuntamente transportan drogas, con 87 personas fallecidas desde septiembre. El Alto Comisionado de la ONU, Volker Turk, pidió una desescalada inmediata ante el riesgo de una crisis regional derivada del uso creciente de fuerza militar y la ausencia de canales diplomáticos.
