Rusia y Estados Unidos han solicitado consultas urgentes y a puerta cerrada del Consejo de Seguridad de la ONU para abordar la creciente violencia en el oeste de Siria, según informó el jefe adjunto de la misión rusa ante la organización, Dmitri Polianski. La reunión, programada para las 14:00 GMT del 10 de marzo, busca tratar la preocupante situación humanitaria y de seguridad en la región.
Desde el 7 de marzo, combates intensos han sacudido varias localidades sirias, incluyendo Jableh, Latakia y Tartus, donde grupos armados opuestos a la nueva administración han enfrentado a las fuerzas de seguridad del gobierno. En respuesta, el Gobierno sirio ha desplegado refuerzos militares y ha recurrido al uso de helicópteros de combate para contener la insurgencia. Como medida adicional, se impuso un toque de queda en las áreas afectadas, mientras que el presidente interino de Siria, Ahmed al Sharaa, ha instado a los combatientes a deponer las armas para evitar una escalada aún mayor del conflicto.
La crisis ha cobrado una alarmante dimensión humanitaria. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (SOHR), con sede en el Reino Unido, al menos 745 civiles de la comunidad alauita han muerto en los últimos dos días en lo que han calificado como «una operación de limpieza étnica». Estos hechos han intensificado las preocupaciones internacionales y han impulsado a la comunidad internacional a buscar soluciones urgentes en el Consejo de Seguridad de la ONU.
