En medio de la creciente tensión en Oriente Medio, el líder supremo de Irán, Alí Jameneí, lanzó una severa advertencia a Estados Unidos: cualquier intervención militar en apoyo a Israel tendrá consecuencias graves. En un mensaje televisado dirigido a la nación, Jameneí afirmó que Irán no cederá ante ninguna presión extranjera y que la nación está preparada para enfrentar tanto una guerra como una paz impuesta.
“El pueblo iraní no se rendirá, y cualquier acción militar de Estados Unidos causará daños irreparables”, afirmó, destacando la firmeza y el coraje de su pueblo frente a lo que calificó como una invasión “insensata y maliciosa” por parte de Israel. El ayatolá también arremetió contra el presidente Donald Trump, calificando sus amenazas como “ridículas” y carentes de conocimiento sobre la historia y la resistencia del pueblo iraní.
Asimismo, aseguró que “el enemigo sionista ya está siendo castigado” y que las Fuerzas Armadas iraníes continuarán infligiendo un castigo severo, debilitando progresivamente a Israel. Añadió que la intervención de Estados Unidos en el conflicto sería una señal clara de la debilidad e impotencia israelí, y pidió a los funcionarios iraníes mantenerse firmes en su labor y confiar en la victoria.
Por su parte, Donald Trump respondió que conoce la ubicación de Jameneí y lo calificó como un “blanco fácil”, aunque aclaró que, por el momento, no hay planes para atacarlo. También afirmó que los cielos iraníes están bajo “control total” de Estados Unidos e Israel, minimizando las capacidades defensivas de Irán frente al poderío militar estadounidense.
El conflicto se intensificó desde el 13 de junio, cuando Israel lanzó un ataque no provocado contra territorio iraní. Desde entonces, ambos países han intercambiado bombardeos. La comunidad internacional ha reaccionado con preocupación. Rusia y China condenaron duramente la ofensiva israelí, señalando que viola el derecho internacional y la Carta de la ONU. Moscú, además, advirtió que estas acciones podrían desencadenar una catástrofe nuclear a gran escala en la región.
También varios países de América Latina —como Brasil, Venezuela, Cuba y Nicaragua— y del mundo islámico —incluyendo Turquía, Egipto, Arabia Saudita y Pakistán— expresaron su rechazo a las acciones de Israel y pidieron frenar la escalada de violencia en la región.
