La Franja de Gaza se ha transformado en el epicentro de una de las peores catástrofes humanitarias y jurídicas del siglo XXI. Desde el 7 de octubre de 2023, cuando el grupo palestino Hamás lanzó un devastador ataque contra Israel, el cual dejó más de 1,100 muertos y cientos de rehenes, la respuesta militar israelí ha sumido al enclave en una espiral de destrucción que, a junio de 2025, contabiliza más de 55,000 palestinos muertos, según fuentes locales no verificadas de forma independiente debido al bloqueo. Las acusaciones de crímenes de guerra, violaciones flagrantes del Derecho Internacional Humanitario (DIH) y genocidio resuenan a nivel global, desestabilizando la región y fracturando a la comunidad internacional.
Un Contexto de Bloqueo y Reacción Sin Precedentes. Gaza, bajo bloqueo israelí desde 2007, es un polvorín histórico. El ataque de Hamás desató una declaración de guerra de Israel con el objetivo declarado de «eliminar» a la organización. Sin embargo, la campaña militar ha ido más allá, con bombardeos aéreos masivos, operaciones terrestres y un asedio total que ha estrangulado el suministro de alimentos, agua, electricidad y asistencia médica a sus 2.3 millones de habitantes.
Israel defiende su ofensiva bajo el Artículo 51 de la Carta de la ONU, invocando el derecho a la legítima defensa. No obstante, voces como la de Francesca Albanese, Relatora Especial de la ONU para los Territorios Palestinos, han cuestionado esta narrativa. Albanese ha argumentado que un poder ocupante no puede invocar la autodefensa contra la población bajo su control, citando el marco del Derecho Internacional (CIJ, 2004). A esto se suman los informes de Amnistía Internacional, que han documentado ataques indiscriminados contra civiles, escuelas y hospitales, actos que podrían constituir crímenes de guerra según el Estatuto de Roma.
El Colapso Humanitario: Una Tragedia Diaria. Las cifras son escalofriantes. El Ministerio de Salud de Gaza reporta más de 55,000 palestinos fallecidos hasta junio de 2025, de los cuales el 70% son mujeres y niños, según datos de la ONU (2025). La destrucción es generalizada: más del 60% de las viviendas en Gaza han sido destruidas (OCHA, 2025), transformando vastas áreas en escombros inhabitables.
El sistema de salud está al borde del colapso total. Solo dos hospitales operan parcialmente, careciendo de suministros básicos y electricidad constante. Esto ha propiciado la proliferación de enfermedades infecciosas como el cólera y la hepatitis, agravadas por la falta de agua potable y saneamiento.
