A tan solo días de concluir la actual administración estatal, los transportistas de la Unión de Transportistas del Estado de Puebla (UTEP) y de MET han alzado la voz para evaluar el desempeño del gobierno en el sector del transporte, señalando una serie de incumplimientos, traiciones y desatención a las necesidades del gremio.
Desde el inicio de la gestión, los transportistas acudieron a la Subsecretaría de Transportes para expresar sus preocupaciones y pedir un cambio en la administración de los recursos y las políticas públicas en el sector. Sin embargo, denunciaron que las empresas del sistema RUTA, con el apoyo implícito de las autoridades, han crecido a costa del transporte tradicional, desplazando a miles de concesionarios y generando una disminución de casi 20,000 unidades en los últimos 13 años. Según los transportistas, la desaparición de más de 29 rutas ha afectado a más de 60,000 familias, lo que ha tenido un impacto negativo en la economía local y en los empleos de los operadores y concesionarios.
En este contexto, los transportistas acusan a los gobernantes de traicionar sus promesas, al no cumplir con los compromisos adquiridos durante las campañas, que incluían mejoras en el servicio, ajustes en las tarifas y el apoyo a la modernización del sector. En lugar de ello, los transportistas aseguran que el gobierno se ha dedicado a proteger los intereses de empresas como RUTA, mientras ignora las necesidades del sector tradicional.
Falta de Respuestas y Promesas Incumplidas
A lo largo de los últimos cinco años y medio, los concesionarios entregaron informes detallados sobre los costos de operación, inversión y utilidad al gobierno, pero nunca recibieron respuestas satisfactorias. Los transportistas denuncian que, mientras el Gobernador se dedicaba a atender otros sectores y eventos públicos, no tuvo ni un minuto para escuchar a los trabajadores del transporte.
Además, los transportistas critican la estrategia gubernamental de culpabilizarlos por la falta de modernización y el incumplimiento de la ley, cuando las condiciones económicas del sector no les han permitido invertir en nuevas unidades ni mejorar las condiciones de trabajo. Aseguran que la falta de ingresos y el cálculo erróneo de los costos operativos han dejado al gremio en una situación de precariedad.
Una Crisis con Responsabilidad Gubernamental
Según los transportistas, la crisis del transporte en Puebla no es producto de la ineficiencia del sector, sino de las malas decisiones y la falta de visión del gobierno estatal. La desaparición de rutas, el despido de miles de trabajadores y la falta de políticas públicas que favorezcan al transporte tradicional son, en su opinión, consecuencias directas de una gestión que ha priorizado los intereses económicos de grandes empresas, como RUTA, en lugar de resolver los problemas del sector.
Un ejemplo de esto es la reciente implementación de la línea 4 del Metrobús, en la que el gobierno optó por entregar la nueva línea a RUTA sin considerar a los taxistas del periférico, quienes no fueron incluidos en el proceso de modernización y regularización. A pesar de que más de 1,400 familias podrían haberse beneficiado al formar parte de una nueva empresa de transporte, el gobierno decidió calificarlos de «irregulares» y dejarlos fuera de la economía social.
Un Llamado a la Justicia
Frustrados por la falta de respuesta a sus demandas, los transportistas han solicitado un juicio político ante la Cámara de Diputados contra el Gobernador y otros funcionarios responsables de lo que consideran un incumplimiento de las promesas y un abuso de poder. En su opinión, las autoridades han traicionado a los ciudadanos y a los trabajadores, favoreciendo intereses privados en lugar de garantizar el bienestar social.
Al finalizar su declaración, los transportistas concluyen que, a pesar de las promesas de mejora, el gobierno no ha hecho nada por el sector del transporte en Puebla. Según ellos, las políticas públicas del gobierno han beneficiado a unas pocas empresas mientras que los trabajadores del transporte, sus familias y las comunidades han quedado desatendidas. Mientras tanto, la crisis del sector sigue empeorando, y la falta de soluciones sigue siendo una constante.
Este panorama evidencia la desconexión entre el gobierno estatal y las necesidades reales de los trabajadores del transporte, quienes, a solo días de la conclusión del mandato, continúan luchando por obtener respuestas y justicia en un sector cada vez más afectado por la falta de apoyo gubernamental.
