El balance del devastador terremoto que sacudió Myanmar el viernes ha aumentado a 694 muertos y 1,670 heridos, según informó este sábado la junta militar del país. El sismo, de magnitud 7.7, se registró a las 06:20 GMT, con epicentro a 10 kilómetros de profundidad, a unos 16 kilómetros al noroeste de la ciudad de Sagaing, en la región central del país.
La violenta sacudida provocó una destrucción generalizada en amplias zonas del territorio birmano. Además, una fuerte réplica de magnitud 6.4 ocurrió apenas 12 minutos después, con epicentro a unos 18 kilómetros al sur de Sagaing, lo que agravó la situación.
Ante la magnitud del desastre, las autoridades de Myanmar declararon el estado de emergencia en las regiones más afectadas y anunciaron una campaña de donación de sangre para atender a la gran cantidad de heridos. Equipos de rescate trabajan intensamente en la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros, mientras miles de personas han sido desplazadas debido a los severos daños en infraestructuras y viviendas.
El impacto del terremoto no se limitó a Myanmar. Temblores se sintieron en al menos cinco países vecinos, incluida Tailandia, donde las autoridades reportaron diez víctimas mortales y 101 personas desaparecidas. El gobierno tailandés ha catalogado el evento como un desastre a gran escala y ha movilizado recursos para asistir a los afectados.
Los equipos de emergencia continúan con las labores de rescate y asistencia humanitaria, mientras la comunidad internacional evalúa posibles medidas de apoyo para las zonas más golpeadas por la tragedia.
