Análisis de las Principales Relaciones Diplomáticas y Comerciales entre Asia-Pacífico y México

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El mundo atraviesa un cambio de paradigma en el que el ascenso de un orden multipolar, liderado por tres superpotencias militares con influencia geoestratégica—Estados Unidos, China y Rusia—, está redefiniendo las reglas de las relaciones internacionales. Ha quedado atrás la era de las instituciones y la vinculación entre naciones a través de foros multilaterales, donde el parlamentarismo era concebido como una práctica de negociación y ejercicio del poder para alcanzar acuerdos bilaterales, multilaterales, regionales y globales.

Por el contrario, el mundo está experimentando un retorno a la diplomacia de la coerción, similar a la del siglo XIX, en la que la protección del interés nacional y la soberanía se defienden mediante el poder tradicional: militar, económico y político. En este contexto, se observa un resurgimiento de las tensiones entre potencias, como la rivalidad entre Estados Unidos y China por el dominio tecnológico, el comercio y la influencia en el Indo-Pacífico, así como el conflicto en Ucrania, que ha polarizado aún más el escenario internacional. A esto se suma la guerra en Medio Oriente, con el conflicto entre Israel y Hamás y el aumento de tensiones entre Irán y Occidente, lo que genera un entorno de incertidumbre en materia de seguridad y estabilidad global.

Bajo este escenario, México enfrenta uno de los momentos más complejos de su historia moderna. Su ubicación geopolítica lo posiciona como un actor clave en la competencia entre Estados Unidos y China, especialmente en sectores estratégicos como el comercio, la manufactura y la seguridad. El nearshoring ha convertido a México en un destino atractivo para la relocalización de empresas extranjeras, lo que fortalece su economía, pero también lo expone a nuevas presiones políticas y comerciales.

Internamente, el país mantiene estabilidad política, con Morena el partido en el pode en una etapa de consolidación y fortaleza a nivel nacional. Su proyecto de nación ha logrado representar a las mayorías y definir una ruta clara de transformación económica y social. Sin embargo, la relación con Estados Unidos sigue siendo el eje central de su política exterior, especialmente en temas de migración, comercio y seguridad. La reforma al T-MEC, programada para 2026, será un punto clave en la reconfiguración de la relación bilateral y podría representar nuevos retos para la economía mexicana.

Relaciones México-China

Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la política exterior se guió por el principio de que «la mejor política exterior es la interior», un eje clave en la forma en que México se relacionó con el mundo. Bajo esta línea, el exmandatario limitó sus salidas al extranjero y enfocó los esfuerzos diplomáticos en América del Norte, priorizando la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y reforzando los vínculos comerciales con sus principales socios estratégicos.

Con China, México mantuvo una relación basada en la estabilidad y la cooperación, aunque sin una expansión significativa de los lazos políticos. El gigante asiático mostró disposición al diálogo y al intercambio comercial, y su apoyo fue notable en el contexto de la pandemia de COVID-19, cuando suministró vacunas, insumos médicos y equipos de protección a México y a varios países de América Latina.

A nivel económico, la relación bilateral experimentó un notable crecimiento. China se consolidó como el principal socio comercial de México en la región de Asia-Pacífico y el segundo a nivel mundial, solo después de Estados Unidos. En términos de exportaciones, el país asiático se convirtió en el tercer destino más importante para los productos mexicanos, con un intercambio comercial que superó los 100 mil millones de dólares anuales.

Además, la inversión extranjera directa (IED) china en México cobró mayor relevancia, alcanzando un monto superior a los 734.9 millones de dólares, lo que posicionó a China como el séptimo mayor inversionista en el país. Empresas chinas de sectores estratégicos como la manufactura, la tecnología, la industria automotriz y las energías renovables fortalecieron su presencia en el territorio mexicano. Entre los proyectos más destacados se encuentran las inversiones en plantas de baterías para autos eléctricos, la expansión de la infraestructura de telecomunicaciones y el desarrollo de parques industriales en estados clave como Nuevo León y Querétaro.

Sin embargo, la relación también presentó desafíos. El déficit comercial de México con China siguió creciendo, ya que las importaciones de productos chinos superaron ampliamente a las exportaciones mexicanas. Además, la creciente influencia de China en América Latina generó preocupación en Estados Unidos, lo que llevó a presiones diplomáticas sobre México para limitar su cooperación con el gigante asiático en sectores sensibles como la tecnología 5G y la infraestructura energética.

En este contexto, la relación entre México y China se mantuvo en un equilibrio pragmático, con una fuerte dinámica comercial y de inversión, pero sin avances significativos en cooperación política o estratégica. El reto para los próximos años será diversificar las exportaciones mexicanas a China y reducir la dependencia de productos manufacturados provenientes del país asiático, al tiempo que se fortalecen los lazos diplomáticos sin afectar la relación con Estados Unidos.

Grafica intercambio comercial México-China 

Las siguientes graficas muestran los principales productos que se intercambian entre México y China, así como los distintos estados en donde el comercio tiene mayor impacto.

Importaciones de México a China

Estados destino de las compras internacionales

Ventas Internacionales de México a China

Esta grafica por colores ofrece una distinción visual más aproximada del intercambio a nivel geográfico.

Inversión extranjera directa

Entre enero y septiembre de 2024, la inversión extranjera directa (IED) de China en México alcanzó los 477 millones de dólares, distribuidos en reinversión de utilidades (250 millones), cuentas entre compañías (213 millones) y nuevas inversiones (14 millones).

Desde enero de 1999 hasta septiembre de 2024, México ha recibido un total de 2,720 millones de dólares en IED proveniente de China, con una distribución de 1,673 millones en nuevas inversiones, 646 millones en cuentas entre compañías y 401 millones en reinversión de utilidades.

China- México en materia de Seguridad

La cooperación en materia de seguridad abarca diversos temas, incluyendo el tráfico de drogas, la colaboración en inteligencia, el comercio ilegal, la ciberseguridad y el control de flujos migratorios.

En cuanto a los precursores químicos, China es uno de los principales proveedores de insumos utilizados por los cárteles mexicanos para la producción de fentanilo y metanfetaminas. Se ha documentado que estos precursores llegan principalmente a través de los puertos de Manzanillo y Lázaro Cárdenas.

Los productores tienen acceso a una amplia red de proveedores y puntos de tránsito, lo que ha generado una extensa cadena de distribución. Esta red opera tanto con sustancias reguladas como con productos de contrabando, utilizando diversos medios de transporte convencionales y no convencionales, como barcos, aviones y camiones.

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