Las acusaciones y señalamientos alrededor de Sandra Cuevas, exalcaldesa de Cuauhtémoc y actual dirigente de la organización México Nuevo, han vuelto a tomar fuerza tras la detención de Alejandro “N”, alias “El Choke”, en el Estado de México.
El presunto líder de “La Chokiza”, grupo criminal dedicado a la extorsión, cobro de piso y narcomenudeo, mantenía una relación sentimental con la exedil, lo que de inmediato reavivó las críticas y cuestionamientos hacia su trayectoria política.
Cuevas responde: “No tengo nada de qué avergonzarme”
En medio de la polémica, Cuevas recurrió a sus redes sociales para fijar postura. Aseguró que no siente “miedo” ni “vergüenza” por el caso, pero sí admitió la necesidad de un cambio en su vida personal y profesional:
“Siempre he tenido malos gustos en las parejas, en los romances, en gente que uno elige para salir”, señaló la dirigente, en un intento de deslindarse del detenido.
La exalcaldesa insistió en que su cercanía con diversas personas responde a su origen popular:
“Trato de llevarme con muchísima gente y más con la gente que somos de abajo, del barrio”.
Futuro incierto en la política capitalina
El caso llega en un momento complicado para Cuevas. Su proyecto México Nuevo no logra consolidarse como una fuerza competitiva en la Ciudad de México, mientras que sus declaraciones recientes alimentan las versiones sobre un posible retiro.
“Necesito un cambio radical. Un cambio de gente, de espacios, de trabajo. Necesito un cambio muy grande, ya me aburrí”, afirmó, dejando abierta la posibilidad de abandonar la política.
Entre la notoriedad y el desgaste
Sandra Cuevas ha sido una de las figuras más mediáticas de la oposición en la capital. Sin embargo, su estilo confrontativo y sus controversias personales han debilitado su posicionamiento. La relación con “El Choke” se suma a una lista de episodios que han marcado su carrera y que hoy ponen en duda su futuro político.
El desenlace dependerá de si logra reposicionarse o si, como ella misma insinuó, opta por un retiro anticipado. Lo cierto es que, una vez más, su vida personal y política vuelven a cruzarse en medio del escrutinio público.
