Bogotá.— La histórica alianza entre el chavismo y el castrismo no se romperá pese a la ofensiva política y diplomática del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y de su secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió el académico cubano Arturo López-Levy, exasesor del gobierno de Cuba y profesor de la Universidad Estatal de Georgia.
En entrevista con Proceso, el especialista en asuntos hemisféricos sostuvo que, aunque la cooperación entre Caracas y La Habana podría reducir su intensidad, el chavismo no renunciará a una relación que considera estratégica y de largo plazo, incluso tras el nuevo escenario abierto por la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero y la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela el 5 de enero.
López-Levy explicó que las presiones de Washington podrían traducirse en una disminución del número de cubanos que operan dentro del aparato estatal venezolano, estimados en alrededor de 20 mil entre asesores militares y de seguridad, consejeros políticos, médicos, maestros y técnicos especializados. De ese total, entre cinco mil y seis mil serían militares y oficiales de inteligencia del Ministerio del Interior (Minint) y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba.
“El chavismo puede pedirle a Cuba que reduzca su presencia en ciertos ámbitos y La Habana puede ceder de manera pragmática para evitar un conflicto directo con Estados Unidos, pero eso no significa una ruptura”, señaló el académico, doctor en estudios internacionales por la Universidad de Denver.
A su juicio, tanto el régimen cubano como el chavista han hecho de su alianza “una piedra angular de su proyección internacional”, construida a lo largo de 27 años desde la llegada de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela, por lo que ninguno estaría dispuesto a abandonarla por presiones externas.
López-Levy advirtió que el mayor impacto de la ofensiva estadunidense recaerá en Cuba, particularmente por la caída en el suministro de petróleo venezolano derivada del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos a los buques que transportan crudo. Esta situación, dijo, agravará la crisis económica de la isla, ya afectada por una recesión prolongada, la caída del turismo y la crisis energética.
En el plano político, el analista calificó a Marco Rubio como el principal arquitecto de la política de Trump hacia Venezuela y lo describió como un político “obsesionado” con Cuba. “Rubio ha ‘cubanizado’ la política de Estados Unidos hacia América Latina y mantiene una cruzada contra todo gobierno que no se alinee con su agenda”, afirmó, aludiendo a líderes como Luiz Inácio Lula da Silva, Claudia Sheinbaum y el propio Maduro.
Sobre la captura del líder chavista y su esposa, Cilia Flores, para ser juzgados en Nueva York por cargos de narcotráfico, López-Levy puso en duda que Estados Unidos tenga capacidad real para gobernar Venezuela. “Para eso habría que ocupar militarmente el país, y eso no ha ocurrido. Quien sigue gobernando es el chavismo”, sostuvo.
El académico subrayó que, pese a la baja popularidad del chavismo y a la desaprobación mayoritaria de Maduro antes de su captura, el Partido Socialista Unido de Venezuela mantiene el control de las instituciones civiles y militares.
Respecto al operativo en Caracas, en el que murieron 32 agentes cubanos y 24 militares venezolanos, López-Levy consideró que la captura de Maduro representa “una derrota” para los servicios de seguridad cubanos, tradicionalmente reconocidos por su eficacia. No obstante, apuntó que esos agentes serán considerados “mártires” por el chavismo.
Finalmente, el especialista recordó que el uso de la fuerza tiene límites y que la operación estadunidense contra Venezuela, además de violar el derecho internacional, no garantiza estabilidad ni control político. “Washington puede demostrar capacidad de daño, pero no capacidad de gobernar”, concluyó.
