Pese al frío y la lluvia, miles de fieles acudieron al Vaticano para escuchar el mensaje navideño del pontífice, marcado por un fuerte tono humanitario y pacificador.
La primera Navidad del papa León XIV desde su elección se celebró en medio de condiciones climáticas adversas, con lluvia y bajas temperaturas, sin que ello impidiera que grandes multitudes se congregaran en el Vaticano para escuchar su mensaje. Desde la Basílica de San Pedro, el pontífice centró su homilía y bendición navideña en el sufrimiento de los pueblos afectados por la guerra, la migración forzada y la violencia.
Durante la misa, León XIV cuestionó cómo es posible celebrar la Navidad sin pensar en la situación en Gaza, donde miles de personas sobreviven en tiendas de campaña expuestas al frío y la lluvia tras la destrucción de más de 400 mil viviendas durante la guerra entre Israel y Hamas. “Frágil es la carne de los pueblos indefensos, probados por tantas guerras, en curso o concluidas, que dejan tras de sí escombros y heridas abiertas”, afirmó.
Más tarde, en su mensaje de Navidad, el papa pidió compasión hacia quienes se ven obligados a abandonar su tierra natal en busca de un futuro mejor, aludiendo a los migrantes y refugiados que cruzan el Mediterráneo o atraviesan el continente americano. Desde su elección en mayo, León XIV ha insistido en la necesidad de un trato más humano hacia las personas migrantes y ha mostrado una atención constante a la crisis humanitaria en Gaza.
En septiembre, durante su primera entrevista de gran alcance, el pontífice estadounidense expresó su preocupación por acontecimientos en su país natal y subrayó la relevancia de una carta enviada por su predecesor, el papa Francisco, a los obispos de Estados Unidos, en la que criticó los planes de deportación del Gobierno.
La Navidad también fue ocasión para un llamado a la paz en Ucrania. León XIV oró por el pueblo ucraniano, que resiste desde hace casi cuatro años la invasión rusa, y pidió que cesen las armas y se abra un diálogo sincero con el respaldo de la comunidad internacional. Un día antes, el papa había expresado su tristeza por la falta de acuerdo para una tregua navideña entre Rusia y Ucrania, manifestando su deseo de que al menos se lograran 24 horas de paz.
El pontífice, de 70 años —el más joven desde la elección de Juan Pablo II—, inició las celebraciones presidiendo la tradicional Misa de Medianoche en una abarrotada Basílica de San Pedro, con la presencia de decenas de cardenales. Al inicio de la ceremonia, niños de Corea del Sur, India, Mozambique, Paraguay, Polonia y Ucrania acompañaron al papa en procesión hasta el pesebre.
Según el Vaticano, alrededor de 6 mil personas asistieron a la misa dentro de la basílica, mientras que otras 5 mil siguieron la celebración desde la Plaza de San Pedro a través de pantallas gigantes, muchas de ellas protegidas con paraguas. León XIV agradeció la presencia de los fieles pese al mal clima y destacó su valentía y compromiso.
En su homilía, el papa reflexionó sobre el mensaje central de la Navidad, señalando que mientras la humanidad busca dominar a otros, “Dios elige hacerse hombre para liberarnos de toda esclavitud”, y se preguntó si ese amor será suficiente para cambiar el rumbo de la historia.
Las celebraciones navideñas en el Vaticano incluyeron también una fuerte carga simbólica. La Plaza de San Pedro fue decorada con un belén procedente de Campania y un árbol de Navidad de 25 metros de altura del norte de Italia. Además, se exhiben más de 100 belenes de distintas partes del mundo, entre ellos uno de Chicago, ciudad natal del papa, y otro de Perú, país donde sirvió como misionero y obispo.
El periodo navideño marca también el cierre del año jubilar de la Iglesia católica, dedicado a la peregrinación y la renovación espiritual. En los próximos días se cerrarán las “puertas santas” de las cuatro basílicas papales, y León XIV presidirá la clausura de la Puerta Santa de San Pedro el 6 de enero de 2026.
