Cada final de diciembre, un grupo de chamanes se reúne en las costas del distrito de Miraflores, en Lima, capital de Perú, para realizar rituales con los que aseguran prever acontecimientos políticos y sociales del año que está por comenzar. En el cierre de 2025, sus predicciones para 2026 se centraron en tensiones diplomáticas internacionales, la guerra en Ucrania y, de manera particular, en el futuro político del entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
De acuerdo con un reportaje de The Associated Press (AP), publicado el 29 de diciembre, la chamana Ana María Simeón afirmó que durante el ritual pidieron que Maduro dejara el poder y señaló de manera explícita al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como el actor que podría propiciar su salida. “Hemos visualizado que el próximo año eso sucederá”, declaró Simeón a la agencia.
Apenas cuatro días después de la publicación del artículo, fuerzas especiales del Ejército de Estados Unidos ejecutaron un operativo en Caracas que concluyó con la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, un hecho que sorprendió a la comunidad internacional y que dio nueva notoriedad a las predicciones difundidas desde Perú.
Antecedentes de predicciones cumplidas
No es la primera vez que los rituales de los chamanes peruanos llaman la atención por la coincidencia entre sus visiones y hechos posteriores. En años previos, aseguraron haber anticipado una escalada bélica entre Gaza e Israel y, de manera más concreta, la muerte del expresidente peruano Alberto Fujimori, quien entonces permanecía encarcelado por violaciones a los derechos humanos.
Según relataron, Fujimori fallecería en un plazo de 12 meses. En septiembre de 2024, exactamente un año después de aquella predicción, el exmandatario murió a los 86 años a causa de cáncer, lo que reforzó la percepción pública sobre la supuesta precisión de estos rituales.
Traslado y proceso judicial en EE. UU.
Tras su captura, Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron trasladados por vía marítima a Estados Unidos a bordo del buque de guerra USS Iwo Jima. Posteriormente, el exmandatario venezolano fue llevado a Nueva York, donde una corte federal de distrito le imputó cargos que incluyen narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y uso de dispositivos destructivos, entre otros delitos.
La noche del sábado 3 de enero, menos de 24 horas después de que se reportaran explosiones en Caracas y se confirmara el operativo militar, Maduro fue visto ingresando a instalaciones de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en Nueva York. Custodiado por un amplio dispositivo de seguridad, esposado y vestido con ropa oscura, el ex presidente saludó en inglés a los presentes y les deseó un “feliz Año Nuevo”.
De acuerdo con autoridades estadounidenses, se prevé que sea internado en el Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn y que comparezca ante un tribunal federal el lunes siguiente. En ese centro penitenciario han estado recluidas figuras de alto perfil como Genaro García Luna, Rafael Caro Quintero, Ismael “El Mayo” Zambada, Ghislaine Maxwell y Sean “Diddy” Combs, entre otros.
La coincidencia temporal entre las predicciones difundidas por AP y la captura de Maduro ha generado una amplia repercusión mediática, reavivando el interés en estos rituales ancestrales que, año con año, se realizan en las costas de Lima y que, para muchos, han pasado de lo simbólico a lo inquietantemente premonitorio.
