En un mensaje que combinó identidad, historia y posicionamiento internacional, la presidenta Claudia Sheinbaum colocó a México en el centro del debate global durante la Cumbre en Defensa de la Democracia, al proponer una postura firme contra cualquier intervención militar en Cuba y un replanteamiento del uso del gasto militar a nivel mundial.
Ante líderes de más de 20 países, la mandataria defendió los principios históricos de la política exterior mexicana: no intervención, autodeterminación de los pueblos y solución pacífica de controversias, en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y discursos belicistas.
Sheinbaum no solo habló de política, sino de identidad. Reivindicó el origen de México en sus pueblos originarios, su historia de resistencia y su vocación solidaria, posicionando al país como un actor que apuesta por la paz frente a la confrontación global.
En el plano concreto, presentó tres propuestas: una declaración internacional contra la intervención militar en Cuba, la reasignación del 10% del gasto militar global hacia programas de reforestación, y la postulación de México como sede de la próxima cumbre.
El discurso no pasó desapercibido. En un escenario internacional tensionado por conflictos y nuevas disputas de poder, México busca reposicionarse como un referente ético y político, apostando por una narrativa que sustituya la lógica de la guerra por la de la cooperación y el desarrollo.
