Con música de Panic Show de La Renga y al grito de “soy el rey y te destrozaré”, el presidente argentino Javier Milei ingresó bailando a la cena de gala de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) en el club Mar-a-Lago, propiedad del expresidente estadounidense Donald Trump, ante una audiencia de líderes de la ultraderecha global.
Durante su discurso, Milei reafirmó su defensa del capitalismo como sistema moral y superior, al que calificó como “la forma más justa de organizar una sociedad libre”, y arremetió contra lo que llamó “la expansión del comunismo en Occidente”. “Si concedemos que el capitalismo es un mal necesario, ya habremos perdido”, advirtió.
El mandatario argentino también ironizó sobre el reciente triunfo electoral del socialista Zohran Mamdani en Nueva York, a quien se refirió como “el símbolo del retroceso hacia el comunismo”, e invitó a los estadounidenses “a emigrar a Argentina si quieren prosperar bajo la libertad económica”.
Milei celebró los resultados de su gobierno y de las recientes elecciones legislativas en su país, destacando que “el mercado tuvo su mayor subida histórica en un día y una semana”, y atribuyó la anterior inestabilidad económica a un “golpe planificado por la izquierda desde el Congreso”.
El discurso concluyó con otra escena performática: Milei volvió a bailar, esta vez al ritmo de YMCA de Village People, imitando los gestos característicos de Donald Trump, en una demostración simbólica de afinidad política y estilo populista.
El evento, centrado en la “defensa de los valores occidentales”, marcó la consolidación de Milei como uno de los referentes del movimiento conservador transnacional junto a figuras como Trump, Giorgia Meloni y Santiago Abascal.
