La transformación agrícola en Jalisco: Aguacate, tequila y berries desplazan al maíz

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Jalisco, tradicionalmente reconocido por su robusta producción de maíz, ha experimentado un giro en su actividad agrícola durante los últimos años, marcado por una drástica disminución en la cosecha de este grano básico. Según el último reporte de la Secretaría de Desarrollo Rural (Sader) del estado, en el ciclo 2022-2023, la producción de maíz cayó un 12.2 por ciento, alcanzando los 3.5 millones de toneladas, lo que lo mantiene en el segundo lugar nacional de producción, detrás de Sinaloa. Sin embargo, a pesar de este descenso, la tendencia de los agricultores jaliscienses parece apuntar hacia cultivos más rentables que, aunque son más lucrativos, también traen consigo retos medioambientales.

El maíz forrajero, utilizado para la alimentación animal, sigue siendo una de las principales producciones agrícolas en Jalisco, con 4.58 millones de toneladas en 2023, consolidándose en el primer lugar nacional. Sin embargo, la caída general en la producción de maíz refleja una transición significativa hacia otros cultivos, como el aguacate, el agave y los frutos rojos, que han demostrado ser más lucrativos para los productores.

El aguacate, un producto clave en la agroindustria mexicana, ha acaparado una gran parte de las tierras de cultivo en Jalisco. En 2023, la superficie sembrada con aguacates alcanzó cerca del 12.5 por ciento de la producción nacional. La creciente demanda de este producto, tanto en el mercado local como en el internacional, ha desplazado al maíz, haciendo que los productores opten por cultivos que generan mayores ingresos.

La producción de tequila, por su parte, también ha impulsado la reconversión de tierras agrícolas hacia el cultivo del agave, que ahora ocupa grandes extensiones de tierra en Jalisco. Con 206 productores de tequila y 42,302 productores de agave registrados en el estado, se estima que, en 2023, se alcanzarán 481 millones de litros de tequila vendidos, lo que representa casi un millón 800 mil toneladas de agave.

Pero sin duda, uno de los sectores que más ha crecido en Jalisco es la industria de los frutos rojos o berries. Este cultivo ha experimentado un auge en los últimos años, con una superficie de 64 mil hectáreas sembradas y una producción que para el ciclo 2023-2024 se estima en más de un millón de toneladas. Jalisco lidera en la producción de frambuesas y arándanos, contribuyendo con el 29 por ciento de la producción nacional de berries, lo que ha generado cerca de 150 mil empleos en el estado.

A pesar de este cambio hacia cultivos más rentables, los productores de maíz de Jalisco enfrentan desafíos significativos, particularmente relacionados con el costo de los insumos agrícolas. En 2024, las peticiones de los productores locales incluyen su inclusión en el programa federal «Fertilizantes para el Bienestar», el cual ha beneficiado principalmente al sur y sureste del país. En Jalisco, solo los pequeños productores han sido favorecidos, mientras que los grandes productores de maíz siguen enfrentando dificultades debido al alto costo de fertilizantes, semillas, y otros insumos esenciales.

El panorama para el campo jalisciense es aún incierto, sobre todo debido a factores como el aumento de los precios de insumos por la guerra entre Rusia y Ucrania, que ha afectado el costo y la disponibilidad de fertilizantes. La demanda por un sistema de precios de garantía y el apoyo a los agricultores en el acceso a fertilizantes más accesibles sigue siendo una prioridad para las organizaciones campesinas en el estado.

En resumen, aunque Jalisco sigue siendo un jugador clave en la producción de maíz, los cultivos más rentables como el aguacate, el agave y las berries están transformando el paisaje agrícola del estado, lo que podría tener implicaciones a largo plazo en la seguridad alimentaria y en la sostenibilidad de los cultivos tradicionales.

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