La policía israelí bloqueó el ingreso del patriarca latino de Jerusalén al Santo Sepulcro durante el Domingo de Ramos, desatando críticas internacionales por violaciones a la libertad religiosa.
Las autoridades israelíes impidieron el acceso del cardenal Pierbattista Pizzaballa, máxima autoridad católica en Jerusalén, a la Iglesia del Santo Sepulcro, considerado el lugar más sagrado del cristianismo, donde se conmemora la crucifixión y resurrección de Jesucristo.
El gobierno encabezado por Benjamin Netanyahu justificó la medida por razones de seguridad, en el contexto del conflicto regional tras los ataques vinculados a Irán, señalando que se solicitó a fieles de todas las religiones evitar acudir a los sitios sagrados en la Ciudad Vieja de Jerusalén.
El Patriarcado Latino calificó el hecho como un precedente inédito, asegurando que es la primera vez en siglos que se impide el acceso de un patriarca en esta fecha clave del calendario cristiano. Además, denunció que la decisión fue desproporcionada y contraria a la libertad de culto.
La medida provocó reacciones internacionales. La primera ministra italiana Giorgia Meloni la calificó como una ofensa a la libertad religiosa, mientras que el presidente francés Emmanuel Macron expresó preocupación por el aumento de restricciones en los lugares santos de Jerusalén.
El gobierno israelí sostuvo que los recintos religiosos han sido blanco de ataques recientes y que las restricciones son temporales, en tanto se evalúan condiciones para permitir celebraciones durante la Semana Santa.
