Doha.— Israel lanzó un ataque aéreo en la capital de Qatar contra altos dirigentes de Hamas, entre ellos su principal negociador de alto el fuego, en un movimiento que amenaza con dinamitar las frágiles conversaciones para poner fin a la guerra en Gaza.
Aunque los líderes del grupo palestino sobrevivieron, la ofensiva provocó condenas inmediatas. Qatar calificó el ataque de “violación flagrante del derecho internacional”, mientras que el secretario general de la ONU, António Guterres, denunció una afrenta a la soberanía de un país clave en la mediación de paz. Turquía y la Liga Árabe acusaron a Israel de “terrorismo de Estado”.
Washington confirmó que fue notificado con antelación, lo que elevó las tensiones con Doha, sede de la estratégica base aérea de Al Udeid, pieza central de la presencia militar estadounidense en la región. Analistas advirtieron que el golpe pone en duda el valor del “paraguas de seguridad” que EE.UU. ofrece a sus aliados del Golfo.
Israel justificó la ofensiva como respuesta a un tiroteo en Jerusalén que dejó seis muertos. Pero el momento —justo cuando Hamas evaluaba una nueva propuesta de alto el fuego redactada por Estados Unidos— alimentó sospechas de que la operación buscaba descarrilar cualquier negociación.
El primer ministro Benjamin Netanyahu insistió en que fue “una acción israelí totalmente independiente”. Sin embargo, críticos como el exasesor de Bernie Sanders, Matt Duss, lo describieron como “un ataque a la diplomacia misma”.
