En medio de una tensa calma en Medio Oriente, Irán anunció la apertura total del estrecho de Ormuz a la navegación comercial, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo para el comercio energético. La decisión, confirmada por el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, se mantendrá durante el periodo del alto el fuego acordado con Estados Unidos.
El anuncio busca enviar una señal de estabilidad en una región marcada por la incertidumbre, permitiendo el tránsito de buques mercantes bajo rutas previamente coordinadas con las autoridades marítimas iraníes. Sin embargo, la medida no implica una normalización completa, ya que el paso seguirá restringido para embarcaciones militares.
Desde Teherán, el vicecanciller Saeed Khatibzadeh condicionó la seguridad futura del estrecho a que Estados Unidos acepte las condiciones planteadas por Irán y abandone lo que calificó como un enfoque “maximalista”. Además, dejó claro que el gobierno iraní rechaza cualquier tregua temporal que pueda derivar en una reanudación del conflicto.
El contexto sigue siendo delicado. De acuerdo con la Organización Marítima Internacional, cerca de 20 mil marinos y casi 2 mil embarcaciones permanecen varados en el Golfo Pérsico, reflejo del impacto global de las tensiones en la zona. Ante este escenario, Irán plantea la necesidad de establecer nuevos protocolos que garanticen la seguridad del tránsito marítimo en una de las arterias comerciales más importantes del planeta.
