La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, informó que su gobierno rechazó el informe del Comité contra las Desapariciones Forzadas de la Organización de las Naciones Unidas al considerar que presenta inconsistencias metodológicas y excede el mandato del organismo internacional.
Durante la conferencia matutina, la mandataria explicó que el documento del comité retoma datos correspondientes al periodo de 2009 a 2016 —etapa que calificó como parte de la “época neoliberal”— y los extrapola hasta 2025, lo que, afirmó, distorsiona la realidad actual del país.
Sheinbaum adelantó que la Secretaría de Relaciones Exteriores dará a conocer un posicionamiento más detallado sobre las razones del rechazo, pero subrayó que el informe se basa únicamente en el análisis de cuatro entidades federativas y no refleja las acciones emprendidas por el gobierno federal en los últimos años.
Críticas al alcance del informe
La presidenta también señaló que el documento no se apega a los estatutos que definen la desaparición forzada dentro del marco de la ONU, al considerar que amplía indebidamente el concepto. En ese sentido, enfatizó que en México no existe una política de Estado orientada a la desaparición de personas como mecanismo de represión.
“No fueron consideradas las acciones que hemos hecho, ni el trabajo con los colectivos de familiares buscadores, ni las estrategias para erradicar este delito vinculado con la delincuencia organizada”, afirmó.
En la misma línea, la Secretaría de Gobernación calificó previamente el informe como “tendencioso y falto de rigor jurídico”, al señalar que omite avances registrados desde 2018 en materia de atención y combate a las desapariciones.
Respuesta ante la ONU
El posicionamiento del gobierno mexicano surge luego de que el comité solicitara al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, remitir de manera urgente la situación de desapariciones en México a la Asamblea General, con el objetivo de que se evalúe un posible respaldo internacional para prevenir, investigar y sancionar estos delitos.
Ante ello, Sheinbaum indicó que su administración buscará mantener diálogo con el alto comisionado de Naciones Unidas para exponer sus argumentos y aclarar su desacuerdo con el contenido del informe.
“Vamos a establecer una relación estrecha con el alto comisionado y explicar por qué no coincidimos con este documento”, concluyó la mandataria.
